martes 24 de febrero de 2009
Portoviejo en el futuro
De hecho, la Ciudad de los Reales Tamarindos comparte con Manta, principal puerto pesquero del país, el privilegio de conurbación que las proyecta como fuertes y decisivas en el destino político del país.
24 de Mayo, Santa Ana, Rocafuerte, Junín y Charapotó son áreas con historia, identidad, producción y proyección común con Portoviejo. Mientras, Jaramijó y Montecristi lo son de Manta.
Todas estas ciudades pueden proyectarse como red urbana de centros autónomos que asociados se beneficien unos con otros, fortaleciendo así, los principios híbridos de la Teoría del Autonomismo.
Obviamente, la base es el paisaje natural y el arraigo urbano de los vecinos, quienes voluntariamente ceden espacios locales para que se instalen delegaciones de las instituciones y de las empresas prestadoras de servicios. Algo similar a las ciudades satélites en las áreas metropolitanas, con la diferencia que la fusión en una agrupación superior no signifique ceder competencias, recursos ni protagonismos.
Es decir, la conurbación no debe ser pretexto, como lo es ahora la extensión física-territorial y la población para centralizar a todo nivel, sino por lo contrario debe significar una valorización de las cualidades o variables que deseamos incluir democráticamente.
Una vez que la primera fase haya logrado madurez, Portoviejo y Manta junto a las demás ciudades podrán avanzar juntas y la integración no será imposición, sino el reconocimiento a las potencialidades de una transformación que ya están impulsando las poblaciones con las dinámicas propias.
Entonces, si el proceso urbanístico es imparable y las poblaciones están desplazándose continuamente, a los futuros alcaldes y demás líderes sociales no les queda otro destino que propiciar el desarrollo, observando las reglas de la ecología humana.
Con ello, podrán ofrecer a los manabitas carreteras, urbanizaciones, espacios verdes por todos los sitios y reconstrucción de las ciudades con nuevos conceptos.
Sobretodo, se trata de la voluntad política que supere la excusa del porcentaje de población nacional para permitir a la gente ser autónoma en su forma de vida.
Portoviejo del futuro debe ser autónomo, tal como lo debe ser Manabí y el país. La gente no se instala en los grandes centros urbanos porque quiere hacerlo, sino porque no tiene otra alternativa.
Acaso, los políticos no han negado a la población el acceso a una vida superior por una supuesta falta de financiamiento, la baja densidad y gran extensión de las provincias y los cantones.
Ya es tiempo que los nuevos alcaldes y lideres sociales prioricen el ritmo social, los cantones y ciudades manabitas están cada día más cerca por la intencionalidad de la población.
Por tanto, la conurbación es un proceso y un resultado del crecimiento de varias de nuestras ciudades manabitas que de manera innegable, puede organizarse desde Portoviejo y Manta para 24 de Mayo, Santa Ana, Rocafuerte, Junín, Charapotó, Jaramijó y Montecristi las que mantendrán su autonomía funcional y dinámica, en armonía fundamental.
Porque la diferencia funcional y orgánica de cada una de ellas presenta una organización del espacio propio. Las distintas ciudades que componen la conurbación tienen actividades diferenciadas, una dinámica propia, sus recursos económicos y su capacidad para atraer inversiones, un centro, una periferia y espacios suburbanos propios, sus grupos sociales y su personalidad, un modo de ser y una cultura que les identifica.
Así las cosas, faltan las grandes decisiones en vialidad, transporte, comunicación, educación, salud, recreación, turismo, etc. Las que pueden ser tomadas por los propios manabitas empleando las diversas ciencias, incluyendo a las sociales obviamente. Ya que este modelo se parece al Ecosistema de la ecología humana y a los planteamientos sistémicos.
Con la conurbación el Portoviejo del futuro será otro, porque le permitirá interactuar más y mejor con otras ciudades, en base a nuevas categorías acorde con los cambios sociales que buscan nuevos rumbos, entre otros:
• Uso ecológico del suelo y del agua
• Transporte público que favorezca la movilidad humana. No peajes.
• Autonomía, cada sitio y barrio; parroquia y cantón, procurará contar con las condiciones que permitan su desarrollo autónomo.
• Solidaridad, los sectores con más renta serán solidarios con los deficitarios.
• Los servicios públicos y las dependencias administrativas deben tener presencia en todas las comunidades posibles.
• Con todo lo anterior, el alcalde de Portoviejo del presente y del futuro deberá ser un autonomista, un demócrata, un promotor de la educación, la ciencia y la cultura, verdaderas armas de un pueblo digno y soberano.
sábado 17 de enero de 2009
Largo es el camino
El segundo paso fundamental se registró el 15 de septiembre del 2001, El Autonomista era una nominación imperiosa a un medio que se había transformado en el vocero de la intelectualidad manabita y sus tesis.
Hoy, al terminar el 2008, es preciso hacer un recuento de 20 años de compromiso con la tierra que nos vio nacer y nos hizo sus herederos.
El periódico unifica a tres generaciones de la familia Intriago. Don Isauro, de 75 años de edad, es su presidente y quien con sus enseñanzas y ejemplo de trabajo, esfuerzo y honradez ha marcado a hijos y nietos, una estela paradigmática-estoica rubricada de moral y ética.
Carlos Daniel, Karla, Paúl, Ernesto, Leonardo, Carlos Fidel, mis hijos que me han acompañado en tantas jornadas, van tomando la dirección con su entusiasmo juvenil y experiencia periodística precoz, porque crecieron junto al papel y la tinta, a los periódicos y los libros… ¡Muchachos!, que han sido capaces de envejecer las hojas que testifican los sucesos de la historia reciente.
Hace 20 años, mis hijos eran tiernos bebés o aún no habían nacido. Ellos desde su más sensible existencia se sumaron a Difusión Barrial. Y apenas pudieron, por su voluntad, le repartían a vecinos y compañeros de escuela los ejemplares hechos en una imprenta artesanal. Mientras los adultos recorríamos barrios y sindicatos, llegamos a caletas de pescadores y casas comunales de los rincones más alejados de Portoviejo. ¡Eran tiempos románticos!… De largas caminatas para fundirnos con el pueblo, que unido, ¡jamás será vencido!
Los inquietos niños crecieron y se volvieron jóvenes activistas que se infiltraban a los colegios con canciones, poemas… ¡periódicos! Sí ¡periódicos El Autonomista!
Pasa el tiempo, el camino ha sido largo y bastante empolvado, yo, Carlos Intriago Macías, ya abuelo, me ocupo más en la cátedra, en la familia y el amor; he escrito estas líneas, para responder a quienes me han agradecido y también a quienes me han incomprendido.
Me basta con haber sido un militante del Manabitismo, que gracias a su convicción superó las incomprensiones de quienes sin base alguna insinuaron que éramos financiados por Cuba o por los Estados Unidos como títeres asalariados de sus campañas ideológicas.
Más allá y a pesar de la derecha y de la izquierda, de la partidocracia y el centralismo, seguimos aquí amando y defendiendo a Manabí y su autonomía.
En todo caso, al terminar este año, doy gracias a todos, particularmente a nuestros lectores y anunciantes concientes, quienes nos entregaron las sugerencias para definir a los mejores del 2008.
miércoles 14 de enero de 2009
Retos Autonómicos
domingo 27 de julio de 2008
viernes 18 de julio de 2008
Voluntad Manabita
También, nos ha correspondido mantener el ánimo para conseguir los objetivos esquivos que nos hemos propuesto. Sobretodo, cuando nos ha constado que entre los provincianos se cuentan los principales enemigos de las propuestas manabitas.
Bien lo afirmó Albert Einstein, célebre científico de origen alemán: “Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”. Ha sido esa fuerza la que nos permitió actuar destacadamente en las luchas independentistas, la alfarada, perturbaciones internacionales que han amenazado al país, los paros de Portoviejo. etc.
También, ha sido nuestra voluntad manabita que ha mantenido en pie al autonomismo provincial, que no es ni de derecha ni de izquierda. La dialéctica nos ubica en este siglo XXI, en otros escenarios de la dignidad humana.
Así como la voluntad transporta las montañas, puede permitir a un pueblo ser responsable de su destino. Manabí puede y debe ser guiada y dirigida por manabitas; contra ello, ni el centralismo quiteño ni el autonomismo guayasense podrán oponerse.
En vano al ejército manabita le arrebataron al general de las mil batallas, porque mientras haya un manabita con voluntad, la lucha continuará porque quien tiene la voluntad tiene la fuerza.
Por tanto, es fundamental que los manabitas ya no consideremos a nuestra realidad como algo aislado, sino como la representación de nuestra voluntad.
Vivimos lo que queremos, lo deseamos, lo que somos capaces de lograr. Habrá bien común, si hay libre comunión en la idea y en la acción. Un sistema político diferente no parte sólo de nuestro juicio o diagnostico, sino de nuestra acción cotidiana y continua porque todos estamos sujetos a un sistema mutuo, llamado realidad.
Nuestra democracia es la representación de una realidad mayor, que requiere contar de nuestro juicio. Esto es posible si construimos democracia desde el hogar, el barrio, el cantón.
Construyendo una sociedad autónoma, estamos más cerca de ser una provincia - región autonomista, fuerte y decisiva ante el país y capaz de controlar el absolutismo, libre albedrío, anarquismo y el determinismo de ser una sociedad dependiente, colonial, sometida y subdesarrollada.
Así lo entendimos el 75 % de los manabitas que el 17 de septiembre del 2000 votamos Sí en la consulta popular pro autonomista, es momento de recordar, pese a que la clase política provincial se encuentra en un largo letargo.
domingo 1 de junio de 2008
Centralismo o Autonomía
Siendo el Alfarismo Liberal la vertiente principal del Autonomismo Manabita, nos enramamos del sentimiento de la patria ecuatoriana, y somos otro grito que clama por no seguir viviendo un sistema opresor y eminentemente centralista. El 17 de septiembre del 2000, marcó un hito histórico en la larga lucha por consolidar la autonomía manabita.
Hoy, no tenemos otra alternativa que dejar en estas páginas nuestro reclamo más altivo, cívico y patriótico contra algunos que nos niegan en el espacio nacional el derecho a expresar el pensamiento autonomista manabita, que genuino y honesto, y que por sus propios méritos algún día ocupará los estrados nacionales para defender su verdad.
Verdad que no pueden descifrar los añejos comunistoides maoístas serranos leninistas centralistas que nos etiquetan a los autonomistas como lo mismo en un todo y que sin fundamento alguno denuncian un presunto financiamiento colectivo por parte de los Estados Unidos. Los Autonomistas de Manabí hemos sido siempre multilateristas y anti cualquier imperialismo. Nuestra pluma no ha sido jamás financiada ni por la embajada yankee ni rusa o china, algo que sí tendría que desmentir un malévolo serrano, de apellido Delgado y nombres Diego Sierpe, que imparte en la Universidad Central la Cátedra del Antimanabitismo y el odio a las provincias, que lo único que hacemos es denunciar nuestra dolorosa marginación y proclamar nuestra voluntad sincera de ser autónomos para el progreso integral del país.
Tampoco pueden descifrar la libertad y verdad de nuestro autonomismo, los ultraconservadores serranos, lacrados por Jamil Mahuad y la ortodoxia religiosa quiteña.
Nuestro Autonomismo es original y radical, es algo equivalente al del Guayas, pero combate decididamente a los guayaquileños que nos tratan como “tierra de la culata” o disimuladamente intentar fraccionar a Manabí, particularmente incitando a ciertos grupos de antimanabitas para que aparten a Manta, Chone o El Carmen de nuestra jurisdicción e identidad histórica.
A propósito del momento presente, el pasado 29 de marzo el Autonomismo Manabita se vio forzado a enviar una misiva al abogado Jaime Nebot Saadi, Alcalde de Guayaquil, en la que nos dirigimos en los siguientes términos: “Con atentos saludos, A propósito de impactantes hechos recientes que en el país han ocurrido, de los cuales usted ha sido uno de los protagonistas, los Autonomistas de Manabí creemos oportuno señalarle a Ud. nuestro respetuoso y firme criterio con respecto a la posición de los guayaquileños y de su alcalde.
Coincidimos: i) La convicción de que autonomía es libertad para decidir, justicia para recibir y creatividad para poder progresar. ii) Los autonomistas de Guayaquil y Manabí mantenemos los principios fundamentales considerados en el Proyecto de Ley Orgánica del Sistema Autonómico. iii) En reconocer un “liderazgo natural y espontaneo” del Ab.Jaime Nebot Saadi entre los autonomistas, los emprendedores ecuatorianos y los guayaquileños. iv) En considerar al Ab.Jaime Nebot Saadi, como un “ideólogo innato” del Autonomismo Ecuatoriano, pues su filosofia de “hacer autonomía al andar” ha definido, en los hechos, los planteamientos, objetivos y metas de la autonomía en el Ecuador. v) A la gran mayoría de ciudadanos les interesan más los temas relacionados con el progreso, el bienestar, la seguridad, que lo político dogmático. vi) Para solucionar los problemas sociales primero hay que dialogar frontal y civilizadamente, si eso no funciona ir a los recursos legales, y de no haber otra alternativa, con cordura democrática, ir a los hechos. vii) Guayaquil empezó por liberarse a sí mismo para ser luego el gestor de la liberación de la Patria y tenemos que consolidar la defensa de lo que somos para seguir aportando a Guayaquil por la Patria. viii) Hemos de proclamar, como lo hizo Bolívar: “libres o muertos”.ix) El centralismo es el enemigo de la libertad y quienes se oponen a la autonomía son esos que dicen estar contra la privatización. x) Ya privatizaron el Ecuador pero para ellos, no para el pueblo ecuatoriano, el petróleo ¿es de los ecuatorianos?, la telefonía ¿es de los ecuatorianos? o es de los privilegiados de oro, ese es el dueño del petróleo que cuando dinamitan un oleoducto y son legalmente separados luego demandan al Estado indemnizaciones de 600 mil dólares cada uno, una cifra que por generaciones una familia pobre no ha visto nunca junta. xi) La gente que quiere trabajar honestamente, que quiere producir y crecer dentro de un ambiente de progreso no quiere saber de centralismos, de la estatizacion de la Economía, de la conculcación de la libertad de expresión, de la coartacion de los derechos humanos. xii) Hay un honor, un civismo, un patriotismo, hay una historia y hay todo un contenido tras el amor al terruño.
No coincidimos: i) En poner como ejemplo de rechazo al sistema de provincialización, a inexistentes negaciones gubernamentales a supuestos pedidos de provincialización de Chone, El Carmen y Manta. En el pasado, tan sólo en Chone existió un pequeño Comité Pro-provincialización de Chone, presidido por don Eliécer Bravo. ii) La pesca en Manta y la actividad camaronera neta de Manabí sí es más importante que de Guayas, informes de Atunec así lo prueban. iii) La Constituyente en Montecristi, cuna del general Eloy Alfaro, sí se caracterizará por la tranquilidad y el respeto. iv) Los manabitas ante toda cirscuntancia sabemos producir y trabajar. v) Manta merece y necesita albergar la Subsecretaría de Pesca, la Dirección Nacional de Pesca, el Instituto Nacional de Pesca y la Cámara Nacional de Pesquería.
Otras consideraciones: i) Hay que defender a un país, compuesto por Costa, Sierra Oriente, Islas Galápagos y millones de migrantes ecuatorianos. ii) La defensa de los intereses de Guayaquil no es una contradicción con el merecido líderazgo nacional del Ab. Jaime Nebot Saadi, pero puede serlo si él alude con menoscabo al resto del país. iii) Antes de declarar autónomas a las provincias, deben superarse sus diferencias territoriales, como es el caso de las provincias de Guayas y Manabí”.
Por un Ecuador autónomo y próspero para todos los ecuatorianos, ¡Viva El Autonomismo Manabita!
Autonomías y Ordenamiento territorial
Que el centralismo se consolidó con el apoyo de las elites de la partidocracia guayaquileña, a cambio de cogobernar el país, es una verdad incuestionable e irrefutable.
Tratar de confundir al país, difundiendo la tesis que el problema nacional no es el bicentralismo sino el régimen seccional autónomo y el proceso de descentralización “a la carta” desde el gobierno nacional hacia los gobiernos seccionales, es ocultar a los centralistas, rechazar el proceso histórico de la descentralización e interpretar mal el mediano éxito de unas pocas prefecturas y municipios (Azuay, Loja; Jama, Santa Ana. Cotacachi, Ambato) en las competencias que con responsabilidad han asumido.
Desarmar un país para volverlo a armar en base a territorios y gobiernos intermedios y locales centralizados en sus competencias, es desconocer el valor de la población e idiosincrasia de los pueblos, que formando una Nación, somos diversos.
Una población es un conjunto de individuos que ocupan un mismo espacio y tiempo y que comparten cierta cohesión natural y ecológica como grupo. La población tiene ciertos requerimientos similares para la supervivencia y la reproducción, ocupando un espacio generalmente heterogéneo en cuanto a la disponibilidad de recursos.
Y se debe insistir en esto, pese a que el concepto de población tenga un carácter relativo, pues siendo ésta un conjunto de individuos de naturaleza heterogenia, predominan en ella los atributos homogéneos y comunes, que pueden variar en el tiempo y en el espacio, que ocurren como un complicado sistema de causas y efectos, sin lograr extinguir su naturaleza.
Así, los manabitas somos lo que somos, ¡manabitas! Los de Quito son quiteños y no manabitas y viceversa. Más claro aún: Guillem no es lo mismo que Zambrano, Macías que Rivas, Mendoza que Yungán, Fernández que Tenelema.
Por tanto, unir administrativamente a la fuerza en un eje horizontal a las poblaciones de Manabí, Santo Domingo, Cotopaxi, Napo y Orellana es un despropósito y un crimen de lesa patria.
Parece increíble que los mismos que tanto han pregonado la interculturalidad y la plurinacionalidad, ayer se acordaron de los indígenas y de los negros, pero ignoraron (ignoran) al montubio y la Nacionalidad Manabita; y, hoy ignoran que las provincias costeñas tenemos nuestras propias poblaciones e idiosincrasia. ¡Qué ignominia! Pero, eso no es todo.
Dicen que un criterio para rearmar el Ecuador es el territorio -al que suman “población” como elemento secundario- donde el Estado interviene abierta o disimuladamente en forma múltiple (política, económica, genética, ideológica, entre otras). Sin embargo, lo sustancial de territorio es ser una jurisdicción, que para ser valorada universalmente como tal, debe ser autónoma. En el caso de Manabí, ¡Provincia Autónoma!
El concepto más básico de territorio es área, pero ésta se ignora cuando debe ratificarse espacios supuestamente no delimitados, como la Manga del Cura, que por derecho, población e historia es manabita y corresponde a la Asamblea Constituyente, por su fuero de plenos poderes, ratificarlo.
Y debe hacerlo, cuando a pretexto de ordenar al territorio, se obligará a las provincias y nuevas regiones a crear mancomunidades para el desarrollo sustentable del agua y todos los recursos naturales. También, de la energía, las carreteras, de las reservas ecológicas, minas, canteras, etc. según el concepto rector del Estado, que continuará siendo centralista porque para los intelectuales serranos, ex autoridades de Cuenca y Loja, los planificadores gubernamentales, la burocracia dorada y los forajidos, Estado = Quito.
A quienes quieren desarmar el país, para recentralizarlo, es preciso identificarlos. Por tanto, despierta gran curiosidad qué harán para acabar con el Estado “central” centralista, los Asambleístas María Paula Romo, Tatiana Hidrovo, Norman Wray, José Cordero, Ma. José de Lucca, Paco Velasco, Ma. Alexandra Ocles, Ricardo Zambrano, Tania Hermida, Teresa Benavidez, Virgilio Hernández, Amanda Arboleda, Betty Toala y María Soledad Vela (a quién también, hay que consultar cuando socializó con los manabitas su propuesta del “derecho al placer”).
A Manabí le interesa ser Provincia Autónoma, libre de mancomunidades, lo demás vendrá por añadidura.




